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jueves, 9 de febrero de 2012

Tiempos Virtuales


Hijo mío, éstas serán tus cadenas.
Juguemos con ellas para que después no duelan.
Serás una imagen para todo.
Todavía nos volvemos locos porque conocimos otras cadenas, distintas, que ya se usan menos.
Estás listo para el futuro. En la escuela te regalaron una cadenita hermosa que crecerá como mi angustia.  Será tu familia, será tu amor, será tu amigo, será tu amante, será tu diversión, será tu adicción, será tu obsesión... demostrar que existís, que amas, que vivís, que viajas.
Serás una imagen y mil palabras.
No te preocupes, vas a estar listo y mi angustia será un grito inaudible.
Pero, ¿cómo virtualizarte si fuiste carne de mi carne?
¿Cómo puede el amor perder ésta necesidad de piel?

jueves, 10 de febrero de 2011

Elegía a Buenos Aires o a cualquier ciudad que de a ratos es monstruosa...


Adoro esta ciudad pero me enferma.
Es como una madre desamorada y llena de hijos que suplican atención a sus indiferentes calles.
Me enferma con su encierro inevitable, con su negación al día y a la noche. Irrespetuosa, se yergue poderosa porque millones de personas la eligen, la necesitan más que a los verdes prados, que a la montaña, que a la selva, que a la naturaleza toda que grita (más allá de los límites de autopistas) su universo de pájaros...
Pero me quedo. Vos sabes que me enferma, me mete en las venas la dulce adrenalina y euforia y luces y diversión sólo con la condición de extirparme el alma y estrujarme el corazón con sus depresivas soledades y la ausencia de voz, de vos.