A veces tu recuerdo
zumba en mi oído lo lejos que estás,
lo mucho que te extraño.
Pero otras veces se vuelve necesidad:
necesito tu recuerdo para endulzar éste café,
para sonreir éste mate solitario,
llenar de tu imagen a esa canción.
Llenarme de vos,
de la felicidad de tus sonrisas que se reflejaban
en mi cara un poco tonta,
como ahora que tu recuerdo viene a mí
acariciandome en el secreto de un sueño
que alguna vez fue... será... real.
Mostrando entradas con la etiqueta femme fatale. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta femme fatale. Mostrar todas las entradas
jueves, 2 de febrero de 2012
A veces tu recuerdo...
por qué llegaste aquí...
arte,
ausencia,
buenos aires,
femme fatale,
homenaje,
mujer,
mujeres poetas internacional,
My love is like a sea,
natalia gómez,
poesía
miércoles, 28 de septiembre de 2011
"Puede Ser Saber Mirar" en El Refugio
Sábado, 15 de octubre · 18:30 - 21:30
|
El Refugio: Alsina 1655 esq. Olleros,
Burzaco, Buenos Aires |
Otro año compartiendo con esta bellísima gente las actividades artísticas que nos ocupan...
Les dejo la invitación para que se tienten y nos acompañen!
Es muy fácil llegar! Desde Constitución tren Roca a Burzaco y de ahí caminando 10 cuadras o colectivo 160 A, o 160 R, los deja en la esquina de Alsina y Olleros.
Los esperamos!!!
por qué llegaste aquí...
arte,
el refugio,
exposición,
femme fatale,
mariana conde,
natalia gómez,
pizarnik,
poesía,
todo lo que se puede decir es mentira,
veronica garcia ariceta
lunes, 29 de noviembre de 2010
Mi Buenos Aires querida...

Violentamente sexy, femme fatale.
Buenos Aires tiene el alma de las mujeres que describen los tangos.
Te aturde con imágenes, y zumbidos de incansables autos
que por las noches dibujan líneas de luces en sus avenidas.
Es un kilombo que te entra por todos los poros, te empuja, te aprieta, te escupe, te fagocita.
Quedas tontamente enamorado de esta ciudad que ni te registra, casi que te ignora.
Y sin embargo te embarcas en la tarea de amarla porque en definitiva es bella... la besas en un café...
la acaricias disimuladamente en alguna de sus tantas plazas,
la caminas recorriendo sus calles-entrañas, te detenes a admirarla en algún recoveco que de tan rutinario la gente se lo pierde.
Pero vos no, porque -iluso- sentis que la conoces y aceptas su desdén. É así.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


